jueves, 8 de diciembre de 2016

Amo la Lluvia

Por Baneste

Amo la lluvia. Lo puedo decir porque me encanta cuando está lloviendo, a diferencia de otros que la detestan porque “interfiere” en sus actividades. Y ahora ha llovido prolongadamente durante dos días consecutivos.

La gente, afuera, con sus paraguas, capotes y chaquetas impermeables, me parece a mí un componente hermoso de mi contemplación nostálgica. La calle a la vista de mi ventana siempre es transitada. Cada quien, hacia un rumbo o hacia el otro, desde mi perspectiva, expresa un silencio (aún yendo en parejas) que me comunica el esfuerzo y la búsqueda por la realización de sus sueños.

Y la lluvia para mí es nostalgia. Me trae recuerdos, me evoca memorias de días pasados que definitivamente jamás volverán. Recuerdo los caminos lodosos de aquél paísito, dibujo del hambre del conquistador menesteroso. Aquel que traía la Espada y la Cruz. Los charcos enormes de aguas oscuras donde podrían vivir centenares de ranas. Las crecentadas que muy bien simulaban ríos violentos, arrastrando en sus ennegrecidas aguas desperdicios y palos que la naturaleza decide transportar a lugares diferentes.

Sucesos políticos, episodios de entretenimiento, noticias horribles de países destruidos ocupan la mente, mientras las leves gotas de la lluvia caen, así como lo han hecho a través de los siglos; y el tiempo no incólume, porque es movimiento, lo soporta todo en el más despavorido silencio.

Amo la lluvia, porque yo nací en agosto, un mes muy lluvioso en aquel pequeño terruño que con sus personas se esfuerza en el tiempo. Aquel terruñito que fue destruido por sus propios gusanos. Aquel de volcanes, riachuelos y lagos de azul invencible. Aquel donde el indio pasea su hambre y sed de justicia.

domingo, 27 de noviembre de 2016

El Comandante Fidel Castro Murió





 El frío de la mañana calaba hasta los huesos, como dicen todos, haciéndote sentir más congelado que una piedra; y no había rastros de sol. No era el amanecer; era el anochecer atardecido; cuando de repente se escuchó la noticia: El Comandante Fidel Castro, murió, a los noventa años de edad, en la ciudad de La Habana, Cuba.

El mundo no se detuvo; continuó su marcha; inexorable, a través del movimiento, y el Comandante tan grande como era –y es– en su pasivo silencio se quedó mudo para siempre, después de haber dicho todas las palabras.

El gritador de periódicos ya no existía, y el Gramma todavía era una realidad existente; La Juventud Rebelde, todavía estaba allí; Pablo Milanés contemplaba el piano, y Silvio Rodríguez deshojaba las amorosas hojas de sus versos; el silencio de las calles era un grito estremecido.

Todos pensábamos que él iba a estar con nosotros para siempre, porque nos sentíamos débiles, carentes de la guía poderosa de esa luz; luz de discordia; luz de lucha; luz de dignidad; como muy pocas o como ninguna; por siempre luz….

El amanecer tiraba su naciente luz a las sombras del mundo, y el Comandante Fidel Castro estaba muerto; el grito del silencio rompía la madrugada; los seres del amor lloraban, y los seres del odio reían. Yo me quejaba... la lágrima del mundo estremecía el universo....

lunes, 21 de noviembre de 2016

Inteligencia Artificial, Vehículos Automáticos y Robots



Por Baneste
 
Robot militar cuadrúpedo (imagen tomada de Wikipedia)

En la actualidad se habla mucho de la inteligencia artificial, de la automatización vehicular y de la robotización de la actividad industrial; pero esto no es nada novedoso, pues ha formado parte de la narrativa y de la perspectiva humana desde la antigüedad. Se habla extensamente de que estos procesos –cuando completamente desarrollados– excederán la inteligencia del ser humano y lo desplazarán de actividades productivas causando desempleo sin precedentes. Con este discurso se genera ansiedad y temor en sectores amplios de la población ante la perspectiva de resultar afectados por dichos procesos de automatización. Pero esta narrativa, y sus ansiedades y preocupaciones derivadas, siempre han sido así desde tiempos inmemoriales.

Los robots y sistemas automatizados no son productos enteramente propios de la edad moderna actual. Desde épocas remotas el humano se ha esforzado en construir servidores inanimados, con la visión de que en algún tiempo puedan ejecutar las tareas más pesadas del trabajo, y así se han ido desarrollando máquinas, sistemas y robots con capacidades específicas asombrosas, aunque no completas como las de una persona capacitada. Y nunca ninguna máquina o robot podrá tener la capacidad o inteligencia de una persona capacitada, aunque en ciertas condiciones y habilidades particulares pueda superarla.

En la mitología griega se destaca la figura de Dédalo, de quien se dice que hizo estatuas monstruosas a las que hacía moverse rellenándolas con mercurio, aunque él es más conocido por atribuírsele la construcción del famoso laberinto en Creta, donde se atrapó al Minotauro que fue eliminado por Teseo. Históricamente está registrado que algunos templos en la antigua Grecia, abrían sus puertas automáticamente por medio de un mecanismo activado por un motor a vapor que estaba oculto. En la Edad Media, el alquimista Alberto Magno (1200-1280) causó pavor entre la población con un autómata en forma humana que cuidaba la entrada de su residencia. Se le adjudica a Roger Bacon y a René Descartes, el haber construido “hombres” mecánicos que podían abrir puertas y tocar instrumentos musicales. El gran genio Leonardo da Vinci diseñó un autómata más completo en 1495, el cual (de haber sido construido apropiadamente) podría mover sus brazos, girar su cabeza y sentarse. El célebre mago inglés John Nevil Maskelyne, inventor del primer servicio sanitario activado por monedas,  construyó un autómata llamado Psique, el cual se decía que podía jugar ajedrez, damas o naipes, del mismo modo que podía resolver problemas complejos de aritmética.

Siempre que ha ocurrido la inminencia de una innovación tecnológica, cuyo uso puede ser extensivo, ha existido la ansiedad y el temor del efecto adverso que conlleva para las personas que desempeñan la actividad que dicha innovación reemplaza. Como ejemplo, en tiempo más reciente, hasta mediados del siglo veinte era muy común que hubiera “porteros” a la entrada de las tiendas grandes, instituciones gubernamentales, espacios de estacionamiento, etc. Su función era abrir la puerta al cliente o visitante que deseaba entrar o salir del lugar. Esta ocupación desapareció al generalizarse el uso de puertas automáticas, cuya producción se abarató al emplear la electricidad combinada con sensores de diverso tipo. Aquellos que se ganaban la vida desempeñándose como porteros tuvieron que encontrar otra forma de ocupación laboral. Un poco más atrás en el desarrollo histórico, hasta finales del siglo XIX, el medio de transporte de uso generalizado, en el ambiente público y privado, era el coche tirado por caballos. En las más populosas ciudades europeas, el taxi era un carruaje conducido por un cochero quien arriaba al caballo que halaba el vehículo. Quienes se desempeñaban como cocheros conformaban un sector especializado de la fuerza laboral y de la economía hasta ese tiempo, y debieron sentirse amenazados cuando contemplaron la generalización del uso del vehículo automotor en todo el mundo. Desapareció el empleo de cochero, y con éste, muchos otros, incluyendo el de los que se dedicaban al cuido de los caballos y al mantenimiento de los coches; pero con el arribo del vehículo automotor también surgieron nuevas ocupaciones, principalmente la de motorista y la de mecánico.

Ahora la conversación más generalizada (al menos en los países más desarrollados) gira en torno al pronto arribo de los vehículos automáticos de manera extendida. Y a la implementación de la más sofisticada inteligencia artificial. Muchas personas se preocupan por sus empleos, porque se desempeñan como choferes privados, como conductores de autobuses, como operadores de tractores, o motoristas de furgones o cualquier otro tipo de vehículo automotor. Pero aunque esta innovación tecnológica está muy avanzada, su generalización no será de ninguna manera instantánea ni extensiva, y probablemente nunca se generalice, siendo la razón principal su elevadísimo costo; porque un vehículo automático es en realidad un automóvil con muchas cámaras y sensores integrados a un sistema computarizado que elevan su precio, por lo que su adquisición dependerá del presupuesto económico del individuo o entidad interesada.

En cuanto a la inteligencia artificial, es más que todo un discurso con objetivos políticos de cara al próximo futuro, pues se implementarán sistemas por parte de gobiernos y aparatos policíacos y militares que se denominarán así (de inteligencia artificial), y cuando ocurra una “falla” en su operación (una masacre, una catástrofe), ese aspecto será utilizado para absolver de culpa a los verdaderos responsables, y en su lugar culpar a la inteligencia artificial.

Referencias:
A Modern Book of Wonders, edited by Vincent Starret.
Wikipedia. 

sábado, 19 de noviembre de 2016

Hoy es el Día Mundial de la Letrina



 
Logotipo del Día Mundial del Retrete.

En el año 2013, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó oficialmente el 19 de noviembre "Día Mundial del Retrete". El Día Mundial del Retrete es coordinado por ONU-Agua, en colaboración con gobiernos y socios.

El Día Mundial del Retrete es un día para despertar la conciencia e inspirar acciones para hacer frente a la crisis mundial del saneamiento, tema que a menudo es descuidado y envuelto en tabúes. Hoy en día, 2.4 billones de personas están esforzándose para mantenerse bien, mantener vivos a sus hijos e hijas, y abrirse paso hacia un futuro mejor; todo por la carencia de un inodoro, letrina, retrete, sanitario, o como se le llame.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lanzados en 2015, incluyen el objetivo de asegurar que todas las personas, en todas partes del mundo, tengan acceso a baños en el año 2030. Esto hace que el saneamiento sea una prioridad de desarrollo global.

martes, 15 de noviembre de 2016

En Estados Unidos La Voluntad de la Mayoría no Siempre Cuenta



Por Baneste

Ha terminado el proceso electorero en el país que por la fuerza se ha dedicado a imponer la democracia en cualquier lugar del mundo, donde el sistema gubernamental no se ajusta a sus demandas. Pero una vez más ha quedado demostrado que en lo que a democracia se refiere, Estados Unidos está muy atrás de países que han sido destruidos o están en la lista de espera para serlo por supuestamente representar regímenes antidemocráticos. Irak, Libia, Siria; Paraguay, Honduras, Brasil, Venezuela; Yemen, Sudan del Sur, son en estos días un ejemplo patético de esa tendencia estadounidense a imponer su criterio de democracia alrededor del mundo. Y, sin embargo, en el propio territorio de este gran país, ese criterio brilla por su ausencia.

Aunque no se conocen con exactitud los resultados finales del recién finalizado proceso electoral, se da por hecho que la señora Hillary Clinton obtuvo la mayoría de votos del electorado a nivel nacional; pero pese a ello, perdió las elecciones en el denominado Colegio Electoral, el cual es una arcaica institución que fue creada con el claro propósito de “corregir” un resultado electoral no acorde a los intereses del establecimiento. Ha pasado antes, siendo la ocasión más memorable, cuando George W. Bush, de manera controversial, fue declarado vencedor de la contienda en el año 2000 ante el candidato demócrata Al Gore. Muchos consideraron ese resultado un “golpe de estado”. Fue en realidad un fraude electoral al estilo de la más típica banana republic.

Ahora se ha producido nuevamente; pero lo curioso es que el mismo Donald Trump, había expresado su desconfianza en esa institución que le ha dado la victoria; mientras que la gente que mayoritariamente –aunque no de manera significativa– ha votado por la señora Clinton, se considera, no sin justificación, defraudada. Esto, unido a todas las irregularidades que se presentaron en las elecciones primarias, cuando el precandidato Bernie Sanders fue de diferentes maneras burlado, podría indicar que para muchos ha llegado el momento histórico de deshacerse del nefasto Colegio Electoral. Dependerá de la fortaleza que el movimiento de descontento con el sistema actual adquiera, y del resultado de la autocrítica que el partido demócrata haga de su propia actuación, pues ha quedado claro que de no proceder con una transformación substancial, está condenado a la desaparición, al menos como fuerza verdaderamente representante de los sectores populares que siempre ha pregonado representar.

Por otro lado, la victoria del señor Donald Trump, ha puesto de manifiesto que en Estados Unidos, el racismo, la estúpida creencia de la supremacía racial, los descontentos por aspiraciones no realizadas cuentan con un fuerte apoyo en sectores grandes de la población, y aunque no puedan en la realidad determinar el curso de avanzada de la historia, sí pueden generar momentos de retraso e incertidumbre entre las personas más conscientes de su propia fuerza.